Deseo cumplir siempre lo que Tu quieres de mi, en lo grande y en lo pequeño, en lo que me es grato y en lo que me desagrada.
Mamita, enseñame a amar esta santa voluntad en todos los acontecimientos, también en aquellos que me cuesta entender o interpretar adecuadamente.
Quiero identificar mi querer con el Tuyo.
Quiero atender y cuidar a mi familia y tengo un gran afán por mejorar en el ejercicio de mi profesión.
Lo que Tú "quieras"... yo lo amo; y sólo deseo amar lo que Tú quieres que ame.
El cumplimiento de Tu voluntad es el único afán de mi vida.
Quiero aceptar con prontitud y alegría todo lo que Tu quieras de mi. No quiero rebelarme cuando Tus proyectos no coincidan con los mios; tampoco deseo aceptar Tu voluntad con resignación, como un mero doblegarme a Tus planes porque no hay otro remedio; no pretendo conformarme simplemente, pero sin amor.
¿Qué quieres que haga?
Quiero cada día, entregarme, abandonarme sin reservas; ser incondicionalmente dócil a Tu acción, manifestada en las pruebas internas y externas con las que quieras purificar mi alma.
Ya desde ahora acepto y acojo las innumerables alegrías de la vida familiar, del trabajo, del descanso...; acepto y acojo las dificultades, obstáculos y penas que la vida lleva también consigo, las tentaciones, la sequedad en la vida de piedad cuando no se deba a la tibieza, al poco amor...
Acepto las permisiones de Tu providencia sin reserva alguna, sin curiosidad, inquietud o desconfianza.
Deseo encontrarte providente, y que siempre seas fuente de serenidad y de agradecimiento.
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