Conocer la voluntad de mi Amo, esa es mi misión en la vida.
Se que a todo el que se le ha dado mucho, mucho se le exigirá, y al que le encomendaron mucho, mucho le pedirán.
A mi me has dado mucho (familia, amigos, trabajo, vocación) y muchas veces tengo vértigo pensando en lo que me has de pedir...
Me consuela pensar que eres GRANDE y por los méritos de algunos perdonas a los otros.
Como me han enseñado, me siento instrumento para que el Pintor realice verdaderos milagros en mis amigos.
Siento verdadero afán de ayudar a los hombres a encontrarte.
Tengo una gran fe en Ti y quiero que sea una fe con obras, para poner los medios ordinarios y extraordinarios que cada caso requiera.
Quiero y deseo estar lleno de esperanza y optimismo, convencido de que Tu eres lo único que verdaderamente necesitan.
Quiero echar fuera los respetos humanos: que nada me importe lo que piensen los demás, cueste lo que cueste.
Deseo tener una gran rectitud de intención, que lo único que me importa sea Tu juicio y nada, o muy poco, el juicio de los hombres.
Se que he de vivir plenamente la virtud de la prudencia, pero aspiro a tener muchos amigos y fomentar amistades auténticas.
He de ser trasparente, no puedo tener dos caras: la amistad, si ha de ser leal y sincera, exige renuncias, rectitud, intercambio de favores, de servicios nobles y lícitos.
También fuerte y sincero para pensar generosamente en los demás, con personal sacrificio, para ofrecer una defensa clara y sin paliativos.
Quiero ser un buen instrumento y para ello te pido fortaleza, constancia, paciencia, audacia, veracidad y autenticidad,
Nuestro mundo está necesitado de hombres y mujeres de una pieza, ejemplares en sus tareas, sin complejos, sobrios, serenos, profundamente humanos, firmes, comprensivos e intransigentes en la doctrina de Cristo, afables, justos, leales, alegres, optimistas, generosos, laboriosos, sencillos, valientes...,
Se que la herramienta, que de sí misma sería incapaz de producir nada, en manos de un buen profesional puede llegar a realizar obras maestras.
¡No existe enfermedad que Tu no puedas curar!
Te suplico una fe operativa, sin respetos humanos, que no me pare en las dificultades que hallaré.
Cuando me encontre hoy cerca del Sagrario no te dejeré de hablar de esos amigos que deseo llevarte para que Tu los cures.
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