Siempre con su sonrisa, al cruzarse con cualquiera, manifestación externa, indisimulable, de profundo afecto fraternal.
Reciedumbre y fortaleza. Con claridad y caridad.
Corrigiendo siempre que sea necesario, sin dejar pasar el defecto y sin perder nunca el tono sobrenatural y cariñoso.
¡Magnanimidad!
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