Sólo recurro a Ti cuando no tengo otro asidero.
¿No es esto interés personal por mi parte? Sin duda lo es.
Pero ¿acaso las madres ignoran que los hijos somos de ordinario un poco interesados, y que a menudo nos dirigimos a ellas como al último remedio?
Están convencidas y no les importa: por eso son madres, y su amor desinteresado percibe -en nuestro aparente egoísmo- nuestro afecto filial y nuestra confianza segura.
No creo que la devoción a Santa María se limite a estas llamadas apremiantes. Pienso -sin embargo- que no debe humillarnos, si nos ocurre eso en algún momento.
Las madres no contabilizan los detalles de cariño que sus hijos les demuestran; no pesan ni miden con criterios mezquinos. Una pequeña muestra de amor la saborean como miel, y se vuelcan concediendo mucho más de lo que reciben.
Si así reaccionan las madres buenas de la tierra, imaginaos lo que podremos esperar de Nuestra Madre Santa María.
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