Hoy ha sido un día repleto de emociones.
A primera hora de la mañana han venido a buscarme al hotel dos alumnas del máster en asesoramiento educativo familiar para llevarme con sus familias a la colina de la paz.
La idea era rezar el rosario y escuchar Misa en el futuro santuario de Medjugorje en Quito.
Nada más llegar la paz y el recogimiento que había en todos los presentes me ha impresionado.
Acompañados por dos sacerdotes franciscanos, D. Heraldo y D. Ricardo, hemos terminado de rezar el Santo Rosario y nos hemos dirigido a unas carpas para la celebración de la Santa Misa.
No creo en las coincidencias, más bien estoy seguro de las providencias.
D. Ricardo ha celebrado una Eucaristía conmovedora en la que todos los asistentes, familias completas, nos hemos fundido en nuestros templo-corazón con la Santísima Virgen y todos nuestros seres queridos.
Al terminar he podido hablar con ambos sacerdotes y regalarles una cinta del Pilar a cada uno. Además, D. Heraldo me ha bendecido y me ha dicho que hacen falta familias numerosas de las buenas; también hemos hablado de mi hermano enfermo y me ha dado algo para él.
Se que la Virgen ha dispuesto que yo estuviera en Quito un día 25 y que mis alumnas - amigas compartieran con sus familias y conmigo este día.
Te doy gracias "mamita" y te pido que me alcances la gracias de no sólo decir: ¡Hágase en mí según Tu voluntad!, sino vivirla tal como Tú lo hiciste.
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