Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios sobre todas las cosas. Amén. Amén.
Nadie da lo que no tiene.
Tarea del cristiano: ahogar el mal en abundancia de bien.
No se trata de campañas negativas, ni de ser anti nada. Al contrario: vivir de afirmación, llenos de optimismo, con juventud, alegría y paz; ver con comprensión a todos: a los que siguen a Cristo y a los que le abandonan o no le conocen.
Pero comprensión no significa abstención, ni indiferencia, sino actividad, iniciativas, deseos de dar a conocer a todos el rostro amable del Señor.
Quiero vivir de lo que rezo y rezar de lo que vivo.

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