sábado, 14 de febrero de 2015

Mis amigos sacerdotes

Son firmes, apacibles, cariñosos, alegres; servidores especiales —siempre con sosiego y alegría— de todas las almas.

Son, en cualquier situación y circunstancia en que se encuentren, instrumentos de unidad.

Siempre intentan buscar no su interés sino el de los demás.

Cada Confesión que otorgan es expresión del poder y de la misericordia de Dios; los sacerdotes ejercitan este poder no en virtud propia, sino en nombre de Cristo -in persona Christi-, como instrumentos en manos del Señor.

Jesús les identifica de tal modo consigo en el ejercicio de los poderes que les confia, que su personalidad es como si desapareciese delante de la suya, ya que Él es quien actúa por medio de ellos.

Oígo a Cristo en la voz de mis amigos sacerdotes.

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