Ángel de Dios, que eres mi custodio, ilumíname, custódiame, rígeme y gobiérname, ya que he sido confiado a tu piedad celeste. Amén
Siento una gran pena cuando, por olvido, por tibieza o por ignorancia, no me siento acompañado por tan fiel compañero, o no le pido ayuda en tantas ocasiones en que la necesito.
Se que nunca estoy solo en la tentación o en la dificultad, mi Ángel me asiste; se también queestará a mi lado hasta el mismo momento en que abandone este mundo.
Al final de la vida, mi Ángel Custodio me acompañará ante el tribunal de Dios.
Sancti Angeli, Custodes nostri: defendite nos in proelio, ut non pereamus in tremendo iudicio. Santos Ángeles Custodios: defendednos en la batalla, para que no perezcamos en el tremendo juicio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.