domingo, 1 de febrero de 2015

El humilde carpintero de Nazaret

San José, después de María, es el mayor de los santos en el Cielo

Al Santo Patriarca le han sido encomendados, de un modo real y misterioso, los cristianos de todas las épocas.

Atiéndeme en aquello que en estos días te pedo, y que dejo en tus manos para que tú lo presentes ante Jesús, que tanto te amó y a quien tanto amaste en la tierra y ahora amas y adoras en el Cielo.

 ¿Dudo cuando me encuentro dificultades para llevar a cabo lo que Dios quiere de mi: sostener a la familia?, ¿sigo el razonamiento lógico de que "porque tengo la gracia de Dios, porque tengo una vocación, podré superar todos los obstáculos?", ¿me crezco ante las dificultades, apoyándome en Dios?

Se que el fundamento, el sillar -quizá sin brillar, oculto- ha de ser sólido, sin fragilidades; tiene que servir de base para el sostenimiento del edificio...; si no, se queda aislado

Sancte Ioseph..., ora pro nobis..., ora pro me!

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