Saxum recuérdame frecuentemente la presencia cercana de Cristo en los sagrarios de Zaragoza.
Que cada día sean mayores mis deseos de recibir al Señor y mayor mi amor, de modo particular en esos minutos en los que permanece sacramentalmente en mi corazón.
Se que la Comunión no es un premio a la virtud, sino alimento para los débiles y necesitados como yo.
Que ponga todo mi empeño en apartar la rutina, la tibieza, el desamor...
Que disponga convenientemente mi alma con actos de fe, de esperanza y de amor.
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