
No creo en las coincidencias ni en el destino, a no ser que se llame destino a la voluntad de Dios que los hombres tenemos la libertad de seguir.
Un recuerdo:
Estudié y recibí mi primera comunión en los Escolapios de Getafe. Allí me enseñaron a rezar y a tener industrias humanas (uno de los sacerdotes con los que tuve más trato era compañero de clase en Barbastro de San Josemaría).
En muchos de los ornamentos y uno de los altares del templo de la Inmaculada de los Escolapios estaban escritas las letras J.H.D. que creo significan (en latín) Jesucristo Hombre y Dios. Estas letras coinciden con las iniciales de mi nombre compuesto y de mi primer apellido. Esto me ayudó a sentirme más cerca del Señor (como una caricia que no me atrevía a confesar con nadie).
He ido a lo largo de los años "buscando" estas letras en los distintos templos y ornamentos que he visto.
En el 96 me casé. Nunca he dudado de que ella es la persona que Dios me tenía reservada para ir al cielo. Con ella he tenido de momento cinco preciosas niñas y he pasado los mejores momentos de mi vida.
Hace unos años descubrí otra caricia del Señor. En la forma que se estaba consagrando estaban las siglas de nuestros nombres. Este "secreto" si lo he contado en más de una ocasión, casi siempre a amigos sacerdotes a los que les complico la vida a la hora de la consagración. Sin duda nos encomiendan.
Deo gratias!
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