miércoles, 18 de marzo de 2015

Renuevo mi entrega

Deseo sinceramente renovar mi entrega-a pesar de los errores personales, de las caídas, de las debilidades- confirmar mi camino de fidelidad.

Quiero amar con obras.

Le pido especialmente hoy a San José el deseo eficaz de cumplir la voluntad de Dios en todo, en una entrega alegre, sin condiciones, que sirva a muchos para que encuentren el camino que conduce al Cielo.

sábado, 14 de marzo de 2015

Fortalezcan sus corazones

Papá Francisco: "quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un CAMINO DE FORMACIÓN DEL CORAZÓN" (Benedicto XVI; Ct. enc. Deus caritas est, 31)

CORAZÓN: fuerte, firme, cerrado al tentador,  pero abierto a Dios,  pobre, misericordioso, vigilante y generoso

"Haz nuestro corazón semejante al tuyo" (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús )

martes, 3 de marzo de 2015

Possumus!

¿Estamos seriamente dispuestos a cumplir, en todo, la voluntad de nuestro Padre Dios?

¿Hemos dado al Señor nuestro corazón entero, o seguimos apegados a nosotros mismos, a nuestros intereses, a nuestra comodidad, a nuestro amor propio?

¿Hay algo que no responde a nuestra condición de cristianos, y que hace que no queramos purificarnos?

"La acción nada vale sin la oración: la oración se avalora con el sacrificio"

"Penitencia es el cumplimiento exacto del horario que te has fijado, aunque el cuerpo se resista o la mente pretenda evadirse con ensueños quiméricos. Penitencia es levantarse a la hora. También, no dejar para más tarde, sin un motivo justificado, esa tarea que te resulta más difícil o costosa."

Servir a los demás requiere mortificación y presencia de Dios, y olvido de uno mismo.

Para poder servir digna y eficazmente a los otros, hay que saber dominarse, es necesario poseer las virtudes que hacen posible tal dominio.

lunes, 2 de marzo de 2015

Humildad y espíritu de servicio

¿Cómo es nuestro trato con los demás?

¿Está lleno de espíritu de servicio?

¿Es MI proyecto o NUESTRO proyecto?

¿Servimos nosotros a los demás, en la familia, en el trabajo, en esos favores anónimos que quizá jamás van a ser agradecidos?

Todos deseamos una palabra de aliento cuando las cosas no han ido bien, y comprensión de los demás cuando, a pesar de la buena voluntad, nos hemos vuelto a equivocar; y que se fijen en lo positivo más que en los defectos; y que haya un tono de cordialidad en el lugar donde trabajamos o al llegan a casa; y que se nos exija en nuestro trabajo, pero de buenas maneras; y que nadie hable mal a nuestras espaldas; y que haya alguien que nos defienda cuando se nos critica y no estamos presentes; y que se preocupen de verdad por nosotros cuando estamos enfermos; y que se nos haga la corrección fraterna de las cosas que hacemos mal, en vez de comentarlas con otros; y que recen por nosotros y...

Hemos de dejar nuestro egoísmo a un lado y descubrir esas manifestaciones de la caridad que hacen felices a los demás. Si no lucháramos por olvidarnos cada vez más de nosotros mismos, pasaríamos una y otra vez al lado de quienes nos rodean y no nos daríamos cuenta de que necesitan una palabra de aliento, valorar lo que hacen, animarles a ser mejores y servirles.

El egoísmo ciega y nos cierra el horizonte de los demás; la humildad abre constantemente camino a la caridad en detalles prácticos y concretos de servicio. Este espíritu alegre, de apertura a los demás, y de disponibilidad es capaz de transformar cualquier ambiente.

La humildad nos hace reconocer en primer lugar los propios errores y las propias miserias. Estamos en condiciones entonces de ver con comprensión los defectos de los demás y de poder prestarles ayuda. También estamos en condiciones de quererles y aceptarlos con esas deficiencias.

Hay que entender que servir a los demás es una de las formas de encontrar la alegría en esta vida.